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Las claves del trabajo colaborativo: un paso más allá del trabajo en equipo

Aprender a trabajar en equipo es algo que debe fomentarse desde los primeros años. Ya en la universidad los estudiantes deben afrontar el trabajo en grupo como parte de la vida universitaria. Además, desarrollar esta habilidad es clave para la empleabilidad: saber trabajar con eficacia junto a otras personas es una de las soft skills más valoradas por los reclutadores.

¿Qué aporta el trabajo colaborativo al trabajo en equipo?

La colaboración añade, además, una dimensión más amplia al trabajo en equipo: cada miembro aporta ideas, conocimientos y experiencias para producir, entre todos, nuevo conocimiento. Para convertirse en un profesional colaborativo nuestros estudiantes aprenden a lo largo de los cursos a adaptarse a grupos flexibles, a contribuir al aprendizaje de los demás y a trabajar en pos de objetivos comunes. La colaboración exige un esfuerzo continuo de los integrantes del grupo, pero se consigue mayor productividad y eficacia que con el trabajo en equipo más convencional.

Trasladando el trabajo colaborativo a la empresa, implica la configuración flexible de los departamentos, que se adaptan a las necesidades concretas de cada proyecto. Además, genera una comunicación fluida, con espacios en los que cada persona puede expresar sus opiniones con libertad, aportando con ello un valor añadido. Por tanto, el trabajo colaborativo es un paso más allá del trabajo en equipo; así, la tarea se resuelve de forma grupal y no individual, los conocimientos que se comparten son para enriquecer al grupo, y el objetivo —más que la pura productividad— es ganar creatividad y desarrollar el grupo con éxito.

Ventajas del trabajo colaborativo

Por otro lado, el liderazgo es más informal en el caso del trabajo colaborativo, que además supone esta serie de ventajas:

  • Los grupos son más eficaces y productivos.
  • Se optimizan las horas de trabajo y se gestiona mejor el tiempo.
  • Mejora la comunicación, evitándose así errores.
  • Se enriquece la resolución de problemas al contar con puntos de vista distintos.
  • El ambiente de trabajo mejora.
  • Aumenta la motivación y el sentimiento de pertenencia.

Eso sí, hay que tener en cuenta que no todas las personas rinden de forma óptima al trabajar con los demás, y resuelven mejor al hacerlo en soledad. Además, si los ritmos de trabajo no encajan puede ralentizarse la toma de decisiones. También es posible que los perfiles que mayor valor aportan no abunden, repitiéndose sin embargo muchos similares, lo que puede restar fluidez al trabajo. Asimismo, un equipo colaborativo exige una gran madurez a sus miembros, al recaer el liderazgo en el propio grupo y no en individuos concretos. A pesar de estos inconvenientes, el trabajo colaborativo cada vez está más presente en las empresas.

Un buen ejemplo de trabajo colaborativo en las Universidades CEU son los COIL (Collaborative Online International Learning). Es una nueva metodología enfocada en la internacionalización, el aprendizaje experiencial, on line y en colaboración, orientada a potenciar la empleabilidad internacional de nuestro alumnado.

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